LEY DE REMUNERACIONES…CARECE DE VISIÓN Y… ES AJENA A LA CONSTITUCIÓN… (PRIMERA PARTE) 4

Hoy, 5 de noviembre de 2018, fecha de publicación de la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, quedará marcado en el vida constitucional y legal de México, como uno de los más ignominiosos no sólo para un sector importante de servidores públicos y sus familias, sino, más todavía, para el verdadero servicio público de este país.

Es cierto, nuestra historia política y social va cargando con el estigma de “servidores públicos”, de todos los tiempos y de todos los colores políticos, que se han valido de los cargos públicos para acumular, de manera vergonzante, fortunas incalculablemente oprobiosas y hasta insultantes para un país con uno de los índices más altos en desigualdad de ingreso y niveles de pobreza.

Sin embargo, también hay un grupo significativo de trabajadores que, desde el poder público, ha labrado, de forma honesta, una carrera, basada en la preparación… en el esfuerzo… en el mérito personal… en los buenos resultados. Y, por cierto, carecen de la riqueza que lastima, molesta e indigna a la sociedad. La meritocracia (sistema basado en el mérito personal) y el buen desempeño en el servicio público no deben castigarse. La rapiña y la voracidad sobre los recursos públicos, sí.

El “hombre masa”, el de Ortega y Gasset (La rebelión de las masas, 1930), lo mismo que el de Rob Riemen (To Figh Against This Age, 2010), que no es el pueblo en general, sino la parte de éste enajenada y ausente de su propia realidad, aplaudirá, sin conocerla, esta nueva Ley y se sentirá satisfecha; más aún, la tendrá, porque así se lo han vendido, como un acto de justicia social. No lo es. Los corruptos obtienen su riqueza por medios ilícitos, de todo tipo; su salario y prestaciones son lo menos importante. Los servidores públicos honestos, de niveles medio y superior, reciben sus ingresos de manera lícita, producto de su preparación, trabajo, esfuerzo y responsabilidad.

Hay que recordar, sólo recordar, el bien conocido caso de Singapur (véase la presentación, en este mismo sitio: “Fin a la corrupción… ¿Por decreto?”). Ese país, a mediados del siglo pasado, tenía un componente muy similar al del México actual: santuario del tráfico de drogas, fuerte presencia de delincuencia organizada, incontrolados niveles de corrupción, alta inseguridad, etcétera, etcétera, con muchos etcéteras.

Gracias a la aplicación de la voluntad política que no perdonó ni a sus allegados, hoy día, se encuentra entre los 10 países con menor nivel de percepción de corrupción entre su propia población (Transparencia Internacional). Del mismo modo, entre los 10 primeros en percepción de cumplimiento del Estado de Derecho (World Justice Proyect). Con altos niveles de seguridad pública y un PIB (Producto Interno Bruto) similar al de Suiza. ¿Los mejores pagados? Sus servidores públicos.

Hubo visión: los servidores públicos corruptos no se enriquecen con su salario y prestaciones, sino con el cúmulo de negocios ilícitos que realizan en contubernio con particulares o incluso en contra de la voluntad de éstos. El castigo a los servidores públicos corruptos debe ser ejemplar. Sin medir nivel jerárquico o social, relaciones políticas o de negocios, parentesco o amistad.

Hubo visión: el tener trabajares altamente calificados, que enaltezcan la función, que tengan vocación de servicio, que resuelvan problemas de Estado, cuesta, y hay que pagar bien por ello, en función de sus responsabilidades.

Reitero: hubo visión…

En cambio, en México se está actuando para cumplir una pueril promesa de campaña; para conservar la aclamación y el fervor del “hombre masa”; para que todo cambie y, a la vez, permanezca igual.  No parece un circo. Es un circo. Alguien debe pagar con sangre la riqueza indebida que otros disfrutan y seguirán disfrutando, incluso desde la atalaya de la “cuarta transformación”, sin renunciar a la deformación del dinero mal habido.

Es un espectáculo grotesco, porque la Ley de Remuneraciones… carece de visión y…, peor aún, es ajena a la Constitución. (De ello nos ocuparemos en las siguientes entregas.)

  1. ¿cuánto debe ganar un servidor público? Sin lugar a dudas la frase “vivir fuera del presupuesto” tiene sustento, como se menciona todos conocemos mexicanos que se han enriquecido de manera inexplicable gracias a cargos públicos. “Pónganme donde hay” es otra frase que acompañan a la mala percepción de los que deben ganarse la vida en el mundo real. Puedo asegurarle que por cada puesto que sea abandonado por un servidor público que se sienta ofendido por la reduccion en sus ingresos habrá miles de jóvenes mexicanos dispuestos a trabajar por los nuevos sueldos.

    • Su comentario confunde las cosas. Usted estaría dispuesto (solo por poner un ejemplo), en dejar en manos de un médico no acreditado la operación de sus hijos? Así podríamos poner los ejemplos de la justicia; no podemos desaprovechar la experiencia y el conocimiento bajo el argumento de que otro quiere hacerlo. Sin duda habría muchos valientes, pero estarían capacitados? Entonces entre el querer y el poder referido hay diferencia. Buen día!

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