REFORMAS A LA LEY FEDERAL PARA PREVENIR Y ELIMINAR LA DISCRIMINACIÓN… POR SUS FRUTOS LA CONOCERÉIS… 2

La discriminación es un flagelo terrible porque, además del maltrato físico que suele acompañarle, genera heridas emocionales muy profundas, muy dolorosas, y que suelen perdurar toda la vida.

Sin duda, las causas de la discriminación son muchas y muy variadas. Sin embargo, un factor esencial, sin desconocer otros también muy graves, es la condición socioeconómica de las personas, el color de su piel y su origen étnico. En México hay, de acuerdo con los últimos datos de CONEVAL (Consejo Nacional para la Evaluación de Política de Desarrollo Social), 53.3 millones de personas en situación de pobreza, es decir, casi la mitad de la población.

Según datos del INEGI, hay casi 16 millones de indígenas. La mayoría en condiciones de pobreza extrema y marginación.

En esa combinación de datos es peligrosa en un país en el que se da un trato humillante a los propios nacionales (prescindo del eufemismo de “exclusión” o “distinción” que emplea la Ley) pobres y de piel morena… y muchas veces sin ser pobres, basta con que el color de la piel no sea el “socialmente aceptable”.

A ellos hay que agregar a los numerosos grupos de migrantes centro y sudamericanos que, en su camino a Estados Unidos de América, son discriminados, maltratados y segregados en México (¡como si no supiéramos y fuéramos incapaces de aprender del trato  que se da a los connacionales en aquél país!). Además, de acuerdo con el Instituto Nacional de Migración, para 2009 había en México más de 13 mil migrantes del Caribe y poco más de 1500 africanos. La mayoría, mal vistos por mexicanos miopes, sumisos y obsequiosos ante el extranjero blanco. Para quien esto escribe, ello es una monumental vergüenza nacional.

Desde luego el CONAPRED (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación) ha identificado otras causas de discriminación, igualmente oprobiosas y reprobables, tales como el simple aspecto físico, la vejez, la discapacidad, el género, las condiciones de salud,  las preferencias sexuales o religiosas, entre otras. Sin embargo, casi todas estas causas tienen un denominador común: las abismales diferencias socioeconómicas que privan en México.

Mientras no se atiendan las causas de fondo, nada va a cambiar. La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación cumple ya casi 11 años; el Consejo fue creado con la misma Ley de 11 de junio de 2003.

Sin embargo, los patrones de discriminación, lejos de disminuir, se han incrementado al mismo ritmo que la pobreza y la marginación. Es loable que se haya reestructurado la Ley de la materia, especialmente para dar mayores atribuciones al CONAPRED. Ningún esfuerzo en este sentido sobra, ni resulta ocioso o innecesario, hay que hacerlo; pero mientras la realidad socioeconómica de México no cambie, son de esperarse magros resultados de esta reforma legal… son de esperarse, siendo realista, pocos frutos… y es que… desafortunadamente, como reza el texto bíblico… por sus frutos la conoceréis…

  1. Excelente artículo. Triste pero cierto…la discriminación es deporte nacional en nuestro país aunque de un modo extraño y hasta de cierta forma “inverso”, si se considera que la teoría dicta que “la mayoría discrimina a las minorías”, luego entonces, cómo es posible que en una “nación” en donde la gran “mayoría” somos mexicanos de nacimiento, morenos y pobres (de bajos ingresos y/o de extracción humilde ) se privilegie a la minoría de “extranjeros (blancos)”, “blancos” y “ricos”… es como una especie de Apartheid “a la mexicana” (deslavado o “región 8”).

    No en balde, fue en México en donde se acuñó el término “malinchismo” que es la tendencia o preferencia por lo extranjero frente a lo nacional. Concepto no tan solo inexiste en otros países sino completamente contrario al chovinismo y el nacionalismo que existe en esas naciones!!!

    Eh ahí que México es un verdadero “paraíso en la tierra” para cualquier extranjero blanco, quien obtiene fácil y gratuitamente apoyo incondicional de mexicanos “solidarios” y “de buen corazón”; mismos que humillan y relegan a sus propios compatriotas en su país por ser “100% nacionales / mexicanos”, “no blancos” y/o “pobres”.

    Ejemplos sobran de esta oprobiosa práctica… profesionistas mexicanos desempleados que son discriminados frente a extranjeros, con antecedentes penales y sin profesión alguna, pero que ocupan puestos directivos incluso en el Gobierno. Véase el caso de la famosísima argentina María Celeste Fernández, presa en México por “intentar envenenar” a su patrona, la venezolana Gabriela Hispanic, cuando trabajaba para ella como asistente/sirvienta/ama de llaves. Sin embargo, actualmente, la Sra. Fernández es subdirectora en el Registro Público de la Propiedad del Distrito Federal, a pesar de contar con antecedentes penales, carecer de título profesional y por supuesto, no haber presentado el examen de conocimientos para ingresar a esa “Institución”.

  2. Nota aclaratoria: la argentina María Celeste Fernández, presa en México por intento de homicidio, sin título profesional y sin presentar el examen de conocimientos exigido para ingresar a laborar, actualmente trabaja como Jefa de Unidad en la Dirección General del Registro Público de la Propiedad del Distrito Federal, cuyo titular es José Gómez González, alias “el Ché”.

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