EL AMPARO ADHESIVO…ES ADHESIVO…Y NO PEGA… (TERCERA PARTE) Responder

EL AMPARO ADHESIVO…ES ADHESIVO…Y NO PEGA… (TERCERA PARTE)

Los medios de defensa “adhesivos”, como hemos dicho en la primera y segunda entregas de esta serie, fueron creados para dar una segunda oportunidad a la parte que ha obtenido sentencia favorable sólo de manera parcial, que ya no puede o ya no quiere continuar litigando. En cambio, la parte contraria, perdedor relativo, obliga al ganador relativo a participar en una nueva instancia en la que ya no desea participar.

De esta manera, los medios de defensa “adhesivos” (que por cierto, nada tienen de “adhesivos”, sino sólo la fuerza de una absurda tradición) son, en realidad, medios de defensa “secundarios” o de “segundo orden” que dependen de un medio de defensa interpuesto de manera “primaria”. Y siguen la suerte de éste en la medida en que si el promovente principal desiste de su actuación, entonces carece de razón que exista el secundario (que no “adhesivo”), por tener una naturaleza accesoria.

¿Cómo debería funcionar, pues, esta figura procesal?

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XX CONGRESO MEXICANO DE DERECHO PROCESAL 5

El Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal, el Poder Judicial de Durango y el Colegio Nacional de Profesores de Derecho Procesal te invitan al XX Congreso Mexicano de Derecho Procesal, que se realizará del 26 al 28 de noviembre de 2014, en la ciudad de Victoria de Durango, Durango.

Será un motivo de distinción contar con su presencia en el evento y, de manera particular, en la ponencia que sobre “Perspectivas del Juicio de Amparo” impartirá el titular de este sitio.

Los detalles del evento puedes consultarlos en el enlace siguiente:

Poster XX Congreso

EL AMPARO ADHESIVO…ES ADHESIVO… Y NO PEGA (SEGUNDA PARTE) 7

Al parecer, cuanto más se regulan e interpretan jurisdiccionalmente, en México, los medios de defensa “adhesivos”, resultan más ilógicos y sin sentido…

Además de la “apelación adhesiva” a la que nos hemos referido en una primera entrega, el 15 de enero de 1988 la “adhesividad” se “pegó” al amparo mediante una reforma, a través de la cual se estableció el recurso de revisión “adhesivo”.

Sin embargo, la simple repetición de conceptos, sin mayor reflexión, ha hecho de este recurso adhesivo una simple parodia de medio de impugnación. (Por cierto, desde una obra que publicó, en 1972, Rafael Pérez de Palma, bajo el título Guía de derecho procesal civil, que sembró una noción errónea).

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EL AMPARO ADHESIVO…ES ADHESIVO…Y NO PEGA… (PRIMERA PARTE) 3

En la Ley de Amparo, artículo 182, para ser más precisos, se encuentra una institución muy antigua, ahora llevada al amparo de manera extremadamente defectuosa. Estamos hablando del llamado “amparo adhesivo”.

La “adhesividad”, en el derecho procesal mexicano, no es novedosa. La establecieron los códigos de procedimientos civiles para el Distrito Federal, de 1872, de 1880 y de 1884, a través de la muy conocida, pero poco comprendida, “apelación adhesiva”. Hoy día se le puede encontrar en el artículo 690 del código procesal del Distrito Federal y en sus equivalentes de los Estados.

Los antecedentes de la “adhesividad” son todavía más remotos. Los estudiosos de la materia coinciden en atribuir a Petrus Sabbatius (quien se cambió el nombre por el de Flavius Justinianus) la creación de esta valiosa institución procesal.

Sea en la constitución Ampliorem del año 530, en la ley Appellationibus o en el Codex, lo cierto es que fue creada, por Justiniano, no para proteger a quien ya “obtuvo una sentencia favorable”, como torpemente pretenden algunas regulaciones, entre ellas, el artículo 182 de la Ley de Amparo. Por el contrario, fue concebida como una apelación de segunda oportunidad para quien fuere un ganador relativo, es decir, aquel no que hubiere obtenido todo lo que pidió.

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UNA NUEVA LEY DE AMPARO…YA NO TAN NUEVA… 2

El 2 de abril de 2013 se publicó, con bombo y platillo… una nueva Ley de Amparo mexicana.

Hoy día, a más de un año de su implantación, muchas de sus instituciones ni siquiera han empezado a funcionar medianamente: el amparo electrónico, el interpuesto contra particulares, el mal llamado “interés legítimo”, el mal denominado “control de convencionalidad” oficioso, los beneficios para los pobres y marginados (¿cómo saberlo?,¿por incidente?, ¿bajo protesta?), la jurisprudencia de los Plenos de Circuito, la declaratoria general de inconstitucionalidad, etcétera, etcétera. Sería ocioso, de momento, mencionar las múltiples deficiencias que acusa la Ley, en su aplicación práctica. Incluso la Suprema Corte de Justicia ha tenido que enmendar la plana a la novísima Ley, como por ejemplo, con la tesis “CUMPLIMIENTO Y EJECUCIÓN DE SENTENCIAS DE AMPARO…”, cuyo número de registro es 2003841.

Pero…era una nueva Ley.

Sus creadores, al menos, podían estar orgullosos  de ello.

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EL DÍA QUE LA CORTE CONSTITUCIONALIZÓ LA USURA… (PRIMERA PARTE) 3

Se perdió una gran oportunidad de hacer historia…

Se perdió una ventaja que permitía seguir adelante…

No se quiso o no se pudo… o no se pudo ni se quiso…

La verdad nunca se sabrá…

No. No estamos hablando de ninguna práctica deportiva y de sus resultados en justas internacionales.

Estamos hablando de dos tesis publicadas el 27 de junio de 2014 por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Se trata de las identificadas con los números 2006794 y 2006795.

En ellas, la Primera Sala de la Suprema Corte tuvo la oportunidad histórica de establecer criterios para la determinación de las tasas de intereses ordinarios y moratorios que, en pagarés, cobran desde prestamistas, comercios, pasando por casas de empeño, tiendas departamentales, y hasta instituciones que realizan formalmente la intermediación financiera, entre otros muchos…

La primera de las tesis tiene como rubro “PAGARÉ. EL ARTÍCULO 174, PÁRRAFO SEGUNDO, DE LA LEY GENERAL DE TÍTULOS Y OPERACIONES DE CRÉDITO, PERMITE A LAS PARTES LA LIBRE CONVENCIÓN DE INTERESES, CON LA LIMITANTE DE QUE NO SEAN USURARIOS…”.

¿De qué se trataba en el fondo el tema?

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“CONTROL DE CONVENCIONALIDAD”…LA MODA QUE SE VOLVIÓ MITO…EL MITO QUE SE PUSO DE MODA… (TERCERA PARTE) 6

Durante las discusiones de la Constitución mexicana de 1857, el jurista José Luis Miguel Ignacio Vallarta Ogazón dijo algo muy, pero muy peculiar, que 157 años después sigue teniendo mayor vigencia que nunca: expresó que las instituciones jurídicas no se pueden hacer viajar y trasplantar, como ocurre con las modas…

Y sin embargo, a México y una parte de Latinoamérica le sucedió… con la adopción y aceptación de las resoluciones de la Corte Interamericana sobre Derechos Humanos: como las modas…se hicieron viajar y se trasplantaron instituciones ajenas a nuestra realidad.

En ese trasplante, poca gente (incluyendo a sus más entusiastas seguidores) se dio cuenta que estábamos incorporando elementos totalmente ajenos a nuestras culturas jurídicas, que son, fin de cuentas, nuestras vidas mismas.

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“CONTROL DE CONVENCIONALIDAD”… LA MODA QUE SE VOLVIÓ MITO…EL MITO QUE SE PUSO DE MODA… (SEGUNDA PARTE) 5

El concepto de “control de convencionalidad” no es más que una secuela del también erróneo “control de constitucionalidad”, que se refiere, en términos muy simples, a la aplicación de la norma constitucional y a su interpretación, según métodos, que, con cierta frecuencia, sirven para justificar un criterio tomado de antemano.

Ello no nos debe extrañar.

Decía Piero Calamandrei, iustre jurista italiano (1889-1956), que una de las características de la interpretación jurídica es que, muy a menudo, se le puede comparar con la construcción de un edificio, en el que es posible colocar primero el techo, luego los muros y al final los cimientos.

Sigamos. ¿Qué puede o debe ser aplicado como “control de convencionalidad”?

¿Por convencionalidad debemos entender sólo los “tratados internacionales”?

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“CONTROL DE CONVENCIONALIDAD”… LA MODA QUE SE VOLVIÓ MITO… EL MITO QUE SE PUSO DE MODA… (PRIMERA PARTE) 2

La expresión “control de convencionalidad” adquirió gran popularidad a partir de la resolución publicada en el Diario Oficial de la Federación, el 4 de octubre de 2011, en el que la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió el ya muy trillado caso Rosendo Radilla vs. México.

A partir de ahí, ha sido repetida insistentemente, no sólo por la jurisprudencia nacional, sino también por casi todos los tribunales del país, por los estudiosos, por los estudiantes y por los interesados en la disciplina jurídica.

¿Qué se quiere decir con eso de “control de convencionalidad”? Más…

SONDEO DE OPINIÓN…¿CONFIANZA?, ¿DESCONFIANZA EN LOS TRIBUNALES? 1

Un sondeo de opinión realizado por este sitio reveló que, entre los participantes, 248 en total, el 65% manifestó (con 162 votos) que, de los mencionados, el tribunal más confiable es la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Mientras que los menos confiables son los juzgados de los Estados y del Distrito Federal, con sólo un voto (0.4%).

La situación de los Tribunales Superiores no parece ser mejor, sólo dos votos para dar como resultado un 0.81%. Más…